
Volvo introduce un SUV eléctrico chino en EE. UU. sorteando la guerra comercial
El nuevo EX30 de Volvo competirá en precio con el Tesla Model Y, gracias a una estrategia que esquiva aranceles y aprovecha subsidios fiscales.
Muy pronto Volvo pondrá a la venta en Estados Unidos su nuevo SUV eléctrico EX30, ensamblado en China, con una propuesta difícil de ignorar: rendimiento similar al Tesla Model Y, pero por unos 8.000 dólares menos.
Con un precio base de 35.000 dólares, este modelo compacto apunta directamente al bolsillo de los consumidores que quieren un eléctrico, pero no pueden pagar los elevados precios habituales.
Volvo, propiedad del gigante chino Geely, logró una jugada maestra: traer un coche fabricado en China a territorio estadounidense sin sufrir de lleno el impacto de los aranceles que encarecen las importaciones.
¿Cómo lo hizo? A través de un sistema de devolución de tarifas que beneficia a empresas con operaciones de manufactura en EE. UU., como la planta de Volvo en Carolina del Sur, reseñó el portal de noticias Reuters.
Según expertos en comercio y fuentes internas, esta maniobra legal permite compensar impuestos de entrada con exportaciones locales, como las del EX90 fabricado en el país.
Estrategia de bajo costo con calidad premium
El EX30 es fruto de una colaboración intensa entre Volvo y Geely, donde ambas marcas comparten plataformas, componentes y cadenas de suministro.
Este modelo utiliza la plataforma SEA (“Sustainable Experience Architecture”) de Geely, una estructura modular que permite producir distintos vehículos sin grandes cambios en la línea de ensamblaje.
Según ingenieros de Geely, hasta un 80 % de las piezas del chasis del EX30 son compartidas con otras marcas del grupo, como Lynk & Co. o Zeekr.
Además, Volvo apunta a márgenes de ganancia entre el 15 % y el 20 % para este modelo a nivel global, a pesar de su precio agresivo.
Esto sin contar una ventaja adicional. Si el vehículo se adquiere mediante leasing, puede acogerse a una subvención federal de 7.500 dólares gracias a un vacío legal en la Ley de Reducción de la Inflación. Esto podría dejar el precio efectivo en apenas 27.500 dólares, una cifra muy tentadora.
Sin embargo, no todos están contentos con esta maniobra. El senador republicano Josh Hawley criticó que se utilicen recursos públicos para beneficiar indirectamente a fabricantes chinos.
Además, desde la Alianza por la Manufactura Estadounidense advierten que la llegada de coches eléctricos baratos de China podría representar un “evento de extinción” para los fabricantes locales.