“La inteligencia artificial nos apoyará, no nos reemplazará”
La producción high-mix, low-volume ha sido durante mucho tiempo uno de los entornos operativos más complejos dentro de la industria EMS. Series de producción cortas, alta variabilidad de productos, cambios frecuentes de configuración y una presión constante sobre los tiempos hacen que las fábricas operen en un estado de adaptación casi permanente. Al mismo tiempo, las expectativas de los clientes en cuanto a calidad y flexibilidad siguen aumentando, mientras que la disponibilidad de mano de obra cualificada continúa siendo limitada. En estas condiciones, la fabricación deja de ser un conjunto de procesos independientes: se convierte en un sistema en el que cada cambio tiene consecuencias operativas más amplias.
Es precisamente desde esta perspectiva que Piotr Owczarek analiza el papel de la inteligencia artificial en el entorno EMS. Owczarek es CEO de AiRob, parte del Grupo Fideltronik, uno de los mayores proveedores EMS de Europa Central. Como explicó a Evertiq en una entrevista, la cuestión clave no es la implementación de la tecnología en sí, sino cómo encaja dentro de la organización global de la producción.
Partir de la planta de producción, no de la tecnología
La carrera profesional de Piotr Owczarek ha estado vinculada a la fabricación electrónica desde el principio. Su experiencia incluye muchos años en funciones responsables de la continuidad de la producción, la calidad y la entrega puntual — ámbitos en los que cada decisión tecnológica tiene consecuencias operativas muy concretas.
“Empecé a trabajar en una empresa de fabricación hace casi 25 años, en un momento en que la ventaja competitiva de las fábricas polacas se basaba en gran medida en los bajos costes laborales. Con los años todo ha cambiado. Si hoy queremos mantener la fabricación en Polonia y en Europa, no tenemos otra opción: debemos automatizar igual que lo hacen otros países, porque solo así podremos competir con la fabricación asiática. Mi interés por la automatización y la inteligencia artificial no nació de una fascinación por la tecnología, sino de la necesidad de resolver problemas muy concretos que aparecen cada día en la planta de producción.”
Esta perspectiva — arraigada en la realidad de la planta de fabricación más que en promesas tecnológicas — define en gran medida la manera en que Piotr Owczarek habla de la IA en el contexto del EMS.
EMS como sistema
En un entorno high-mix, low-volume, la producción funciona como un sistema estrechamente interconectado. La variabilidad de los productos afecta a la planificación, la planificación influye en la carga de trabajo de los operadores, y esto a su vez impacta en la calidad y la estabilidad de los procesos. En una configuración así, incluso pequeñas perturbaciones pueden escalar rápidamente.
Según nuestro entrevistado, uno de los errores más comunes es tratar la automatización como un proyecto tecnológico aislado. En realidad, cada intervención en el proceso de producción afecta a todo el sistema — desde las personas y la organización del trabajo hasta la responsabilidad en la toma de decisiones.
“La automatización en EMS no ocurre en el vacío. No se trata de implementar un puesto de trabajo mientras el resto de la producción continúa sin cambios. Cada solución de este tipo influye en cómo trabajan los operadores, cómo los responsables asumen sus responsabilidades y cuán estable se mantiene la cadena de suministro. Si alguien piensa en la IA únicamente como una tecnología y no como parte del sistema de producción, la decepción es muy probable.”
En este contexto, la inteligencia artificial desempeña un papel estabilizador. Ayuda a reducir la variabilidad allí donde resulta más costosa, pero no la elimina por completo.
Dónde la IA ya aporta valor real
Aunque en el debate público la IA suele presentarse como una promesa de futuro, muchas soluciones ya se utilizan en las plantas de producción. Dentro del Grupo Fideltronik, los sistemas basados en inteligencia artificial se desarrollan desde hace varios años, y su implementación estuvo precedida por un largo período de pruebas e iteraciones.
Uno de los ámbitos más maduros para la implantación de la IA sigue siendo el control de calidad.
“Si una persona pasa ocho horas mirando las mismas PCB, cada una con cientos de componentes, tarde o temprano su atención disminuye. La inteligencia artificial no tiene ese problema. Es constante, paciente y repetible. Y precisamente ahí supera al ser humano”, explica Piotr Owczarek.
La IA también se utiliza en procesos que requieren precisión y repetibilidad, como el ensamblaje de componentes THT, la soldadura, la dosificación de silicona y la manipulación de PCB durante las fases de prueba y empaquetado. En estos casos, los algoritmos toman decisiones operativas sin necesidad de programación tradicional, adaptándose a condiciones cambiantes y a la variabilidad de los productos.
La modularidad como forma de gestionar la variabilidad
La creciente diversidad de productos y las series de producción cada vez más cortas hacen que las líneas de producción tradicionales y rígidas fallen con mayor frecuencia. En lugar de apoyar la eficiencia, pueden convertirse en una limitación para toda la fábrica, reduciendo la flexibilidad y aumentando los costes. Una respuesta eficaz a estos desafíos es la modularidad, no solo tecnológica, sino también organizativa.
“Las largas líneas de producción fijas ya no pueden hacer frente a esta realidad. Lo que necesitamos son módulos que puedan moverse, reconfigurarse y adaptarse rápidamente a las necesidades actuales de producción. De lo contrario, cada cambio de producto implica costes significativos y tiempos de inactividad.”
Las estaciones robóticas modulares controladas por IA permiten responder a los cambios sin tener que rediseñar la automatización desde cero para cada producto. En un entorno high-mix, low-volume, su importancia no reside únicamente en la flexibilidad técnica. Igual de importante es que encajan en una forma más amplia de pensar la fabricación como un sistema que debe mantener el equilibrio entre tecnología, personas y riesgo operativo.
No todo necesita ser automatizado
Desde una perspectiva sistémica, las limitaciones de un enfoque basado en la automatización total se vuelven especialmente claras. Según Piotr Owczarek, el intento de automatizar el cien por cien de los procesos suele conducir no a la simplificación, sino a una mayor complejidad y a una mayor vulnerabilidad del sistema ante errores.
“Hay procesos que son mucho más fáciles y baratos de realizar con la participación humana. Si intentamos automatizarlos a la fuerza, en lugar de estabilidad obtenemos un sistema complejo, difícil de mantener y costoso de operar. En la práctica, los mejores resultados suelen venir de automatizar entre el 70% y el 90% de los procesos, mientras que las tareas restantes son realizadas por los operadores.”
Este enfoque no solo mejora el retorno de la inversión, sino que también preserva la flexibilidad necesaria en un entorno caracterizado por series de producción variables y pedidos en constante evolución. La automatización deja así de ser un fin en sí mismo y pasa a convertirse en un elemento estabilizador dentro del sistema de producción.
El riesgo como principal barrera para la transformación
Aunque la tecnología está madurando, la verdadera limitación para la transformación del EMS sigue siendo la cultura organizativa y el enfoque hacia el riesgo. Desde la perspectiva de quienes son responsables de la continuidad de las entregas, cada nueva tecnología representa una posible perturbación, y en un entorno de producción tales perturbaciones tienen consecuencias muy concretas.
“Como director de fábrica, tenía que entregar productos hoy y mañana. Invertir en una tecnología nueva y no probada nunca ofrece una certeza del cien por cien. Y este temor a la desestabilización muy a menudo bloquea las decisiones sobre automatización.”
En este sentido, el problema no es la falta de soluciones disponibles, sino la disposición de las organizaciones a aceptar un riesgo controlado y a cambiar la forma en que piensan sobre la fabricación.
La IA como apoyo, no como sustituto
Aquí es donde el papel de la inteligencia artificial se define con mayor claridad: no como un sustituto del ser humano, sino como una herramienta que apoya la toma de decisiones y estabiliza los procesos. Como subraya Piotr Owczarek, los algoritmos de IA operan de forma probabilística, lo que requiere ser conscientes de sus limitaciones y establecer una clara distribución de responsabilidades.
“La inteligencia artificial nos apoyará, no nos reemplazará. Y solo cuando empecemos a verla de esta manera podremos construir un ecosistema saludable, en el que la tecnología, las personas y la organización se complementen entre sí.”
En áreas que requieren largos periodos de concentración, repetibilidad y precisión, la IA suele rendir mejor que los humanos. Sin embargo, cuando se trata de seguridad, de la interpretación de situaciones complejas o de decisiones con consecuencias de gran alcance, la responsabilidad debe seguir en manos de las personas.
De la fascinación a la madurez
Según nuestro entrevistado, el entusiasmo actual en torno a la inteligencia artificial dará paso gradualmente a un enfoque más maduro. Tras la primera ola de entusiasmo por una nueva tecnología llega el momento en que empezamos a comprender sus verdaderas capacidades y sus limitaciones.
“Con el tiempo, empezaremos a tratar la inteligencia artificial como una herramienta más — útil y de apoyo, pero no infalible. Y ese será el mejor momento para aprovechar realmente su potencial”, explica Piotr Owczarek.
En este sentido, el futuro de la IA en la fabricación EMS no reside en reemplazar a las personas, sino en construir un sistema coherente y resiliente en el que la tecnología apoye a los humanos en lugar de intentar eliminarlos.
Piotr Owczarek hablará con más detalle sobre el uso práctico de la inteligencia artificial y la robótica modular en la producción high-mix, low-volume durante sus presentaciones en Evertiq Expo en Tampere (26 de marzo) y Evertiq Expo en Kraków (7 de mayo), tituladas “Flexibilidad en la práctica: inteligencia artificial y robótica modular en la producción high-mix, low-volume”.


